enero 06, 2011

Aquí me tienes (para variar: fragmento)


El terror de que las situaciones se descompusieran aún más fue lo que la puso en la piedra del sacrificio, aunque no perdió la oportunidad de decirle que sería por única vez y que ya no podría volver a buscarla; él aceptó pensando que, pasado algún tiempo,  se le arrojaría a los brazos convencida de que no habría hombre mejor para compartir la vida.

El amor escurrió por las manos, la piel, las palabras y por todas las sábanas que se tiñeron del olor inconfundible de la entrega: almizcle y ternura en las dosis exactas.

Ella se sintió como jamás pensó, pero la conducta de él en los últimos días la convencieron de no ceder tan rápido, ya después, ya después. Lo buscaría y trataría de contener esos ímpetus salvajes de recién salido de la cárcel. De momento le dio la espalda y no respondió a ninguna pregunta ni requerimiento, ya después, de momento quería hacerle saber que no significó nada aquél encuentro.

Foto y texto: Eric Marváz


Consiga el relato completo mandando un mail a: mar_vaz@live.com.mx

1 comentario:

Leo dijo...

Hermosas, todas y cada una de las smodelos...Bien!

...

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