marzo 17, 2011

Vino de beber


Porque no te tengo, porque las manos que cantaban sobre la partitura de tu piel se han quedado mudas, porque al buscarte no estabas.

Las arrugas de tu espacio vacío, las de la ropa de cama, pronostican las madrugadas solitarias bañadas de lágrimas silenciosas; hacen premoniciones de la desventura desde donde te llamo, apenas respaldado por el eco burlón de tu desaparición. Puedo dibujarme en esa situación, metido en horas apesadumbradas, flotando sobre un son oaxaqueño de esos tristes, viento que se toca en los entierros, en un pueblo teñido de café por tierra finita e irrespirable.

Ante los recuerdos, procuraré que tu luna tiemble a cada una de mis mareas, que tengas un insomnio romántico, es decir… que te sientas un poco triste sin saber por qué, que de alguna sombra construyas un apetito insaciable, que la piel que te cubra se vuelva frases de mi súplica, que la tímida venganza de mis deterioros vaya acomodando el vino (que no bebimos) entre tu piel y la de él, de él que no hace más que adorarte en tus cavilaciones y que se pregunta, insistentemente, quién será el siguiente.



Texto y foto: Marváz

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que fuerte lo escrito...
El siguiente tal vez sea el mismo.El que descuidó cada instante, y el que hoy se lamenta.Tal vez, si existe un después, sea alguien que llene sus días de las miserias dejadas en un pasado no muy lejano.
Solo tal vez...simplemente sean letras.
Saludos

Shang Yue dijo...

cuando se pierde, siempre se tiene la experanza que la victoria del oponente no sea del todo dulce

cómo duele reconocer que la estarán gozando cuando tú ya no estás ahí

Anónimo dijo...

De vez en cuando el destino nos juega una mala pasada. Deseamos lo que nos es inalcanzable, buscamos lo perdido, anhelamos lo que escapa de nuestras manos. Pero a veces también, contamos con la "buena suerte" de encontrar nuestra mitad y en no dejarla ir radicará nuestra fortaleza. Luchar por no perderla entre las manos, gastar hasta la última gota, ir hasta el fin del mundo si es necesario, cruzar el continente por eternas horas...

Todo habrá valido la pena cuando sepamos que lo hicimos todo y así, desaparecerá esa constante sensación de vacío.
Se requiere de valentía para ello, pero sobretodo, de mucho amor.

Besos

...

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