Acto de magia envuelto en brea quemada, ángel de la cerrazón, de donde vienes allá voy, de donde vengo allá vas. Elevas tu vuelo en perfectos espirales que sacuden dudas y temores. Eres violenta como estos días, pero diferente, tu violencia viene implícita en la piel de leche y en el interior de encendidos rojos. Metáfora de una cabaña quemándose con palomas dentro. Y el alboroto que se arma es brutal, aleteos furibundos que chocan contra las paredes de tu vientre nuevo, golpes aterrados tratando de escapar de sólo Dios sabe qué, sonidos de trifulca divina. Abres los brazos para estrechar la noche, no quieres un poco, la quieres toda, ahora mismo. Violenta, violenta, violenta. Salvaje desde tu modo de aspirar el aire, de nadar en cielos renegridos y contaminados, de salir a la calle con la desventaja de tu género, de saltar al vacío con la plena conciencia de tu cuerpo vasto. Si eres la Némesis, que todos te gocemos por igual, que no sólo los honrados tengamos miedo, acuérdate de los que merecen una doble ración de tu venganza.
No dejes descansar a los asesinos de tu patria, debes hacerles saber que ya no tenemos dudas.
El ojo por ojo no es un retroceso, es apenas la medida de oro que se pone sobre la balanza.
Modelo: Verónica Peregrina
Texto y foto: Marváz

1 comentario:
Qué buen texto, y qué buena foto para reforzarlo…
Leyéndote, una puede percibir la majestuosidad de la diosa, su poderío, su fuerza, la magia que irradia y, sobre todo, su ira. Supongo que motivos no le faltan. Se puede sentir y comprender también la fascinación, la fe del devoto al invocarla, su vulnerabilidad ante ella…
Se supone que la venganza de una diosa ha de ser justa, ¿no? Pues que así sea, ella sabrá cómo hacerlo.
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