“Alguien llora desde arriba, por eso llueve.”
O. Parcero
Te pareces a las canciones nostálgicas, a la mala
suerte y a los destinos trágicos, para mí. Remueves la soledad y eres lluvia, como la de
ayer por la noche, partículas de agua convirtiéndose en perlas de luz bajo las
farolas; te vuelves tristeza, después lágrimas de mis ojos, después el sordo
golpear del agua contra el asfalto, después charco oscuro, después nada.
Reconstruyo tu magnífica figura, foto antiquísima que se comen los años. Tú diluyéndote en precipitaciones inocuas de
abril, ¿te acuerdas de ese mes? Fuimos piel y risas, un puro sentido del amor
despreocupado, tú y yo y nosotros y las paredes del cuarto ciento doce y la
cama y la ducha y el café.
El café se enfrió. Abril mismo se muere ante nuestros ojos,
y estos húmedos son una constante interior. Temporales de adentro hacia
fuera. Recordar, pensar, arrepentirse, llorar en el fondo del bar, soportar
a este que soy sin ti, intentar vivir conmigo, hacerlo desde arriba para ver a
quién más mojo, sufrirte en esta agüita salada, en este mar que se lanza al vacío, en
mi corazón que te late en golpes cortos y largos, en el nudo en la garganta, en
la gente que me hace falta. En abril, abril, abril... mantra con
que te invoco para que aparezcas en sepias y te borres dentro de una laguna agitada.
Modelo: Isabel Alvarado
Foto y Texto: Éric Marváz
Foto y Texto: Éric Marváz
3 comentarios:
No te he dicho que me encanta. Es que me invento un lugar en el que esas palabras pudieran ser para mí y se me llena de lluvia el corazón.
Imagino.
Me ilusiono.
Sueño e invento.
Ay! señor, señor.
Adoro escucharte.
el encanto del sepia para rememorar pasajes que ríen, llueven y arañan a cada nuevo amanecer
(echaré de menos tus letras, lo sé)
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