Tus labios son tu
sexo, orquídea olorosa, perfidia en pleno; son copa de licor de donde bebo. El
efecto embriagante de tus besos (cómo te muerdo la boca mientras te penetro) me
gusta en especial, y tu rostro de perfil, apenas iluminado por la escasa luz
que se cuela entre las cortinas negras; parece que no eres de este mundo, frágil
y poderosa al mismo tiempo.
Tengo la certidumbre
de que estoy profanando algo divino. Eres un ángel de alas blancas y grandes. Comisura
al paraíso.
Tu cuerpo tiene
roturas en los lugares precisos.
Hace días que conservo tu olor en la piel, en
la ropa, en cada lugar por el que camino y voy haciendo tuyo; te transformaste en suspiro, cuchilla de luz, templo desierto, sombra con alas, humedad concéntrica
que se expande, te expande, me expande.
Ángel
de
blancas
alas.
Texto, foto y concepto: Éric Marváz
Modelo: Verónica Delgado
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