Somos obsesos.
Andando por la calle nos delata el temblor de
las manos, el mirar profundo, el olor del cuerpo.
Y nos reconocemos.
Vivimos entre
dormidos, creamos el tiempo, hacemos puertas donde no había, trazamos rutas a
nuevos hemisferios, ¿qué se le hace?.
El encuentro de dos de nosotros, o más, es
una eclosión de proporciones alentadoras, “nacen alas”. Nos gusta el sol por
caliente, el frío por lo contrario, la lluvia porque somos agua: gotas:
humedad: musgo: verde: flujo, ¿qué se le hace?, “amar es combatir”.
Y nos
olemos para reconocer.
Foto y texto: Marváz
Modelo: Johanna Espinosa
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