Yo haré de cuenta que no te he escrito. Tú deberás hacer
como que no has leído nada. Así la noche transcurrirá en paz y yo no me sentiré
acosador.
Voy a pensar que estas palabras se quedarán guardadas en un
resquicio de mi silencio. Así tú no has de enterarte que con las manos he
conectado constelaciones entre tus lunares de la espalda, de los brazos y del
pecho; recuerdo perfecto el efecto de subibaja que tenía al momento en que
soñabas no sé con qué. Tampoco has de enterarte que el contacto con tu piel me
remontó a recuerdos que pensé eran un par de sueños húmedos sin llegar a los
desbordes.
Quiero que ignores por completo el efecto de tu olor dentro de mí. Te insertaste en un golpe certero y fulminante, ese aroma tuyo me ha
despertado el sexo y las ganas marinas. Algo tengo, desde ese día de observar la mar, que me convirtió en un mirón de atardeceres cálidos sentado en las orillas de tu
playa.
“El mirador del mar”
Modelo: Mónica Montalvo
Foto y texto: Éric Marváz
No hay comentarios:
Publicar un comentario