A veces uno no sabe si está por estar o por pura casualidad. Las situaciones del destino son incontroladas: algunos hijos sin padre, algunos padres sin hijos. No tengo nada qué celebrar. Soy un puro fruto de los que se tragan, de los que nacen y ya: se comen. Adiós ramas, adiós futuro. Digna tarea de secarse, volverse mierda, deglutirse; jamás tuve mayor aspiración de un mundo que no cambia, somos carne que se pasa por un molino. Asiento, soporte, consumo, gasto, el agua, la sal, religión risible, y el trabajar y trabajar. Me asumo como la consecuencia, como el haber soportado, como el no despertar al más cercano: pero no se dejan.
Aquí vuelvo a estar porque jamás me he ido: a mí las conspiraciones me la persignan.
Modelo e inseguro servidor: Marvi.
Foto: Emilio Meza.
Pd. Que chingue a su madre la religión y el estado.

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