Para: D. Rambo
Los que me conocen coinciden en que lo peor que me pudo
pasar fuiste tú. Mi depresión congénita cree que sí.
Tiendo a ser un ermitaño, me duelo de la lástima que me
dedican, de las palabras sabias de sabios que sabían repetidas en la voz de los
que ignoran, y no saben lo que es haberte tenido; no me emborracho desde el
viernes, apenas tengo hambre, por fortuna hay agua y cigarros. Duermo a la hora
que sea y despierto en momentos en que sólo se escuchan los gatos, autos
distantes, golpes en puertas huecas. Dejé de rasurarme. Detesto ver en el espejo
al que te ha perdido, lo culpo de todo… y me pongo mal.
Quedaste por doquier, ¿por qué te abrí la puerta cuando
llegaste, por qué no pude cerrarte las ventanas antes de que salieras?, a veces
presiento que también puedo ser un hombre que odia.
Un día de estos, un día, voy a volver a la calle, al ruedo
de vivir. No sé cuánto falte ni cómo voy a lograrlo, pero sé que saldré con la
discreta esperanza de que nos reencontremos en algún bar.
Creo que puedo ser un hombre con tendencias al odio.
Modelo: Eva Bustani
Foto y texto: Marváz
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