Ámbitos tristes de nostalgia.
Lo inalcanzable, lo inasible del tiempo, lo magnífico de la distancia.
Las tres la tarde en un hotel abandonado, donde se cuece a fuego lento el modo de matar el tiempo (¿matarse a tiempo?), pensando en lo que pudo y no.
Ganas inmensas de dormirse de tajo, sin despertares, sin absurdas saudades, sin pena de dejar la vida, de olvidar pasillos que alguna vez fueron de fuego.
Nos hemos perdido, peor aún: te he perdido como pierdo casi todo: la niñez: la vertical: mi opio: los deseos de venganza.
Lo inalcanzable, lo inasible del tiempo, lo magnífico de la distancia.
Las tres la tarde en un hotel abandonado, donde se cuece a fuego lento el modo de matar el tiempo (¿matarse a tiempo?), pensando en lo que pudo y no.
Ganas inmensas de dormirse de tajo, sin despertares, sin absurdas saudades, sin pena de dejar la vida, de olvidar pasillos que alguna vez fueron de fuego.
Nos hemos perdido, peor aún: te he perdido como pierdo casi todo: la niñez: la vertical: mi opio: los deseos de venganza.
Lástima, porque en la venganza radica la eternidad.
Modelo: Ansar.
Foto y texto: Marváz.
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