marzo 30, 2011

Soledad


El tiempo ha sido macerado

minutero que gotea
en la fosa
      grieta de tierra
que se llena de raíces
para reventar en flor.

Posado en su hombro izquierdo
muleta para ablandarle
el camino
      andador de los muertos
sin recordar tu guardia de honor
¿No crees que me punzaste como un costado desgarrado?

En un olvido grave
te has perdido en historias
anécdotas
      leyendas orales
de cuando fui tu pulso
latido vivo, suspiro malgastado.

Dolor madre
separación desconsolada
de la tierra
      ente de recolección
preparándose lentamente
para este mi cuerpo que odia.

Guardo ciertos momentos
tu modulada voz pronunciando
mi nombre
      sonido lejano
por las veredas sembradas
con jade verde y lustroso.

      No costará
            pasar
                  entregar la vida
                          en gotas de minutero.

Contando las esquinas
de tu féretro
concibo
      pensamientos inadmisibles
de los ángulos rectos
y lo poco que tienen que ver con la redondez del universo.

Foto y texto: Marváz

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Ella te está cuidando,
como los ángeles de aquí, los que envía en silencio para que no te sientas solo. Los que van y vienen sin levantar mucha viento.
Déjalos que lleguen a ti, son brisas de vida. Deja que te acunen en sus brazos.

Leonel Hernandez dijo...

Como dice Margarite Yourcenar:

"Soledad, yo no creo como ellos creen.
Yo no vivo como ellos viven,
yo no amo como ellos aman,
moriré como ellos mueren..."

Rincón P. dijo...

La fotografía me parece la imagen misma de la soledad, de la vulnerabilidad, y del paso del tiempo. Pero igual de visuales me parecen tus versos.
Los recuerdos acumulados (vida, vida, vida…) siempre los llevamos encima, porque todos ellos forman parte de lo que vamos siendo. Algunos como una carga tan ligera que ni nos molesta, ni apenas notamos. Otros haciéndonos sentir siempre su presencia, doliendo tanto… Pero muchos de esos que más duelen son precisamente de los que no nos queremos desprender, tampoco podríamos, y los necesitamos encima del hombro izquierdo o derecho para recordarnos lo que tuvimos. Y porque sabemos que mientras sigan ahí, no hemos perdido del todo a quien nos los regaló.

Me ha encantado tu entrada, me ha dejado pensativa y me ha llevado a remover un poco los míos, pero eso siempre es algo positivo.

Ánima dijo...

Pasa el tiempo y el dolor no cede su lugar al viento fresco. No es fácil decir adios, nada fácil.

Abrazo.

Karolina Escobedo dijo...

uuuuhh muy bueno: esa parte de 'Contando las esquinas
de tu féretro
concibo
pensamientos inadmisibles
de los ángulos rectos
y lo poco que tienen que ver con la redondez del universo'

wow de verdad, que no tiene madre!!!

...

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