Por Éric Marváz
Estas
tardes cálidas, extrañas, te doy de beber de mi boca; adormecida aceptas
licores y caricias. Mi torpe olfato busca tu entrepierna; la punta de la
lengua, las orillas de encaje; mi deseo, la tela humedecida. Sudamos profusamente,
nos confundimos en el mismo afluente, hacemos un delta lúbrico que se precipita
en cascada por las orillas del colchón, nos fundimos en el mismo vapor alcohólico, somos las gotas que se vuelven humo, alcanzan el cielo raso, y caen
después en una lluvia tropical. Nos convertimos en vaho, lluvia, cascada,
sudor, sal líquida.
Tú y yo somos el ciclo de la vida.
Tú y yo somos el ciclo de la vida.
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