Mostrando entradas con la etiqueta Crítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crítica. Mostrar todas las entradas

enero 15, 2013

68 (15-ene-13)



Por Éric Marváz.

Hablando de literatos.

Hace más de diez años, recorriendo la carretera hacia Xalapa, una luz roja me detuvo. Fue lo mejor. Los ojos me parpadeaban cada vez más lento, los hombros se me tensaban y el auto persistía en serpentear, desobedeciendo el camino. El parador (antros donde los camioneros se detienen a bañarse, comer algo, beber, dormir o coger) se llamaba “Rebeca”, eternizaré el nombre pues desconozco si sobrevive el lugar o Rebeca. Ese sitio, a las tres de la madrugada, me quitó del destino de no sé qué… o quizá me puso en él.

Decenas de ojos se volvieron hacia mí. Varias mujeres se acercaron a ofrecerme una silla en cualquier mesa. Dando las gracias a todas ellas, me dirigí a la que me pareció más triste del lugar, claro: era Rebeca. Ella era como un costal de mariposas, en cuando sonrió algunas escaparon, aunque el aliento de polvo colorido me denotó que también llevaba cadáveres dentro, sí, de inmediato imaginé coleópteros destrozados en su interior.

Podría hablarles durante días acerca de las horas que estuve con ella, de todo lo que me contó. Por ahora sólo les compartiré un texto que extrajo, escrito en un papel tan amarillo como sus dientes, de su regazo; habrá que decir que su pecho era firme, ostentoso, fiero y elegante. Ya les contaré más de ella, por ahora los dejo con un texto del escritor oaxaqueño que conocí ese día:


Mujeres de pueblo
casa de lodo
y pies de tierra.
Madres de los no nacidos
carne al portador
ojos negros de raza indefinida.
Como las mujeres de antes
en vestidos
                   cortos
pasados de moda.
Mujeres con olor a desvelo
a cigarro sin filtro
a tufo matutino
a alcohol barato
a semen seco
a sudor de hombres
que vienen de lejos
arrastrando historias como cadenas
almas penando
por familias que las esperan
con los brazos desiertos
de esposas que no saben
que ignoran
que en una veredita de tierra
está el Parador Rebeca
con sus luces rojas
parpadeantes
de estrella que se muere
como recuerdo
            que saca a flote
las cruces del camino
adornadas con flores plásticas
que se van destiñendo con el sol
y la lluvia
que aplaca
el polvo en que nos convertiremos
los que somos
volviéndonos un barro
pegajoso que se pega
en las suelas de los zapatos
y nos impide descansar en paz
forzándonos a andar
por los caminos que nadie
en vida
             o en su sano juicio
pensó en recorrer.

O. Parcero, (Oaxaca, 1920-1990).


diciembre 26, 2012

68 (26-12-12)



Cuando uno habla de sexo, más aún, lo exhibe y lo lee; se empieza a creer que la libertad de expresión es una falacia.
Es visible que los programas gubernamentales acerca de la sexualidad humana van en un sentido equivocado, es exageradamente fácil encontrar a gente demasiado joven con situación de embarazo o enfermedades de transmisión sexual; no hablemos mucho de las mentes trastocadas por las perversidades más inenarrables (je). La editorial ha buscado desde sus inicios, desacralizar el tema del desnudo y lo que puede hacerse en ese estado. Insistimos que la “normalidad” en la mirada del espectador, del esposo, del transeúnte, del conductor y del que tenga ojos (aplicándose esta norma a la contraparte femenina), generará respeto y civilidad.
Buscamos la armonía en el ojo y el oído, el disfrute en los sentidos, la apreciación en la mente. Sin embargo nos han censurado en exposiciones que ya estaban instaladas, metro Polanco, nos cancelaron proyectos ya acordados, el señor Hidalgo de Injuve, nos cancelan cuentas en el feis, así como un sinfín de historias más, la más reciente: censurados en frecuencia modulada por decir al aire la palabra “imbécil”; es probable que alguien lo haya sentido como nombre propio.
Y en tanto el gobierno sigue conservando sus laureados kioscos de venta de periódicos, sus puestos de películas piratas y demás contaminación visual, sin la más mínima estética y respeto por los andantes y sus familias; además de su horrenda programación mediática en radio y teve. En cambio la iglesia sí que pone manos a la obra.
Coger o hacer el amor con todas las normas éticas es lo mismo. Todo está en el pornográfico ojo propio, ¿usted ya se revisó el suyo?
Columna: 68 (porque si le pongo 69 me censuran)
Por: Éric Marváz

mayo 15, 2010

Apolítico

¿Quién va a pagar por esto?



Sé muy poco de tácticas para gobernar...


yo colgaría a todos nuestros políticos


por alta traición a la patria.





Marváz







marzo 22, 2010

Crónicas del porqué nos has abandonado...





Jueves 4



Llueve.

Parece una bolsa negra que se agita con las ráfagas de viento. Entorno los ojos y está ahí, en un cruce de Insurgentes: una rata negra. Es grande y sangra por partes, la piel se le ha roto; trata de alcanzar una orilla.

El tráfico es una masa compacta e inerte.

Un policía la mueve con el pie, la rata insiste en cruzar el arroyo vehicular, después le da un puntapié. Rueda. Tres metros salpicados de rojo. El policía ríe. Los autos avanzan. Las gotas de sangre van marcando el camino de mis pensamientos.



Viernes 5


Media noche.

Bebo rápidamente. La maldita costumbre de acabarme el mundo en el fondo del vaso nunca se me va.

Reminiscencias:
                                    la puta triste bajo el paraguas.

No para de llover, no hay clientes, no hay dinero; sólo una lluvia lastimosa que parece no acabarse nunca. Las piernas delgadas y desnudas no se abrirán este día pero le sirven para sostenerle las ganas de morirse.



Sábado 6


Eje central.

Cinco de la tarde. El bullicio se esparce con pedazos cortantes, la gente pasa sin ver, van rompiéndose los lazos humanos. Todos sin mirar buscan caprichos superfluos, algún objeto que no saben para qué quieren, a alguien que se descuide. Voy tratando de disimular el penetrante olor a alcohol que me cubre.

Mentalizo un solo de saxofón, construyo una cinta de sonido para esta pésima película ¿Quién se interesaría por éste que soy?

Los gajos de asfalto comienzan a supurar.



Domingo 7


Su cara se va llenando de mi desesperanza. Le digo que estoy bien, que es pasajero… pero en el fondo de la retina me nota la verdad. Yo trato de divertirla, de ir al cine, de decir cosas graciosas: es inútil. Su rostro refleja un cansancio poco común. No encuentra la forma de ayudarme.

Quiero decirle que soy una causa perdida, que no es ella, que mis bajas de ánimo no tienen que ver con su cuerpo o rostro.

Soy mi propia nostalgia, discúlpame, no hay más. Ya vendrán buenos días...

                                                                                                                   aún en mi papel de sombra.



Lunes 8


La ciudad huele a mierda de perro.

Inundaciones, ¿quién tuvo la conciencia a la hora de tirar basura, de permitir esos asentamientos?
Calles en pésimo estado, ¿quién se quedó con el dinero?
Asaltos, ¿quién dirige las corporaciones policiacas?
Droga, ¿quién de la política está inmiscuido?
Prostitución, ¿quién consolaría a los solitarios?
Dinero, ¿quién se lo está robando a manos llenas, quién hizo de él juez y parte?

Violencia contra la mujer, ¿cuándo olvidamos de dónde venimos?

Todo sigue inexorable. La ignorancia tan temida se ha vuelto madre, los males se han salido de esa caja de pandora: leemos la nota roja, escuchamos canciones sin sentido, vemos la pésima televisión, ¿hasta dónde llegaremos?, ¿dónde hemos llegado ya?

Bebo la octava cerveza de la tarde y miro las piernas de la mesera, su estrecha cintura, los senos pequeños... después el rostro desencajado.

Soy una de esas células malignas.



Martes 9


Voy cayendo en un sueño suavecito, dócil, amargo. Siento el cuerpo pesado. Miro mi reflejo de ojos sin brillo, ¿cuántos espejos cambiaré por oro? El brazo me arde y tengo unos pocos recuerdos de haber rodado de una escalera alta, terrible, sin fin; apenas pude asirme, estiré la mano y mis piernas respondieron de modo torpe ¿Debí dejarme alcanzar el fondo?, ¿que tal un golpe seco para acallar las voces de mi cabeza?



Miércoles 10


Los recuerdos son un afluente de cosas que ya no tengo. La calle donde viví de niño es una caverna oscura; mis amigos, los familiares, no son otra cosa que desconocidos que me miran tratando de reconocerme. Yo voy aferrándome a un sinfin de reminisencias, de burdas fotos que observan desde la frialdad del pasado. Persigo lo anterior en pasos hacia atrás. Doy dos y me devuelvo uno, todo con intención de no conocerme completo, hay un miedo implícito.

Mojo mis manos en el chorro de un agua turbia, sigo pensando en que no debí de salir de esos ocho años; convierto la historia en un charco de agua lodoza, reflejo tambloroso, mis rasgos cafés me revelan cierta identidad.... lo demás no lo comprendo.



Jueves 11


Golpes secos en el pecho.

Despierto tratando de jalar aire, estirando los brazos buscando el pasamanos de esa escalera eterna, mis inofensivos músculos son de gelatina, los dedos tiesos no logran cerrarse sobre el tubo metálico, caigo de espaldas mirando un cielo plomizo, a punto de llover.

Parece el vacío.

Caigo, caigo, ruedo. La orilla de un escalón golpea mi hombro derecho que se abre descomunalmente. El tejido de la unión de huesos es sorprendente: bisagras de metal blanco. Cualquiera diría que flanquean una puerta, para mí van cerrando mi destino.

Un sonido de metal sin engrasar me acompaña al fondo.



Viernes 12


Salgo a la calle en medio de un ruido aterrador, no tan grave, nomás aterrador. Digamos que estamos acostumbrados a vivir con eso. Cambio los sonidos naturales por una retroexcavadora a mis espaldas, los cláxones que suenan perforándome la conciencia, alguien gritando improperios, también los motores suenan sin sentido.



Allá una sirena.

Una ambulancia quiere abrirse paso,
me gustaría detenerla:
mis ganas de seguir se están desangrando,
tienen una abertura en el pecho,
yacen bajo la sombra de un árbol
que también quiere secarse.





Marváz









marzo 09, 2010

¡Qué Morvo! (Bueno pues: morbo)

Título:
   Egocentrismo (pues abuso del yo)
Personajes:
   Policía, agente de seguros, ministerio público, vendedor, ladrón y yo.
Temática:
   Te robo y si te apendejas te vuelvo a robar o te robo y si no te apendejas también te vuelvo a robar.
Obra corta en puras líneas


Yo:
Oups
Policía:
Yo no fui, ¿eh?
Yo:
Van dos veces en el mes que me roban
Policía:
¿Qué mal andamos, no?, ¿ya les preguntó a sus vecinos? Investigue, igual y alguien vio algo o escuchó algo, con suerte, ¿no?

Yo:
Otra vez, alguien me robó mis espejos, ¿quién podrá ayudarme?
Agente de seguros:
A mí ni me veas, como no hay detenidos no te podemos ayudar, bueno. Sí te podemos ayudar: ¿qué te parece si pagas el deducible sobre el valor total de tu auto y yo te pongo los espejos?
Yo:
¿Eso es mucho, no? Creo que no podré pagarlo
Agente de seguros:
Un placer atenderle, buenas tardes, espero sus dudas hayan quedado resueltas, recuerde que BBVA seguros siempre velará por su tranquilidad. Le recordamos que su póliza está a punto de vencer y seguro no querrá quedarse desprotegido en estos tiempos

Yo:
Quisiera denunciar un robo
Ministerio público:
Antes de empezar quiero decirle que piense bien lo que va a decir, no es amenaza pero le recuerdo que la falsedad en las declaraciones es un delito, además de que se persigue por oficio. Bien. Con gusto le tomaré su declaración, pero antes dígame, ¿usted trae consigo: documentos del vehículo, sus pagos de impuestos sobre dicho bien, su identificación, su constancia de no infracciones de el auto en cuestión, su acta de nacimiento, un comprobante domiciliario, su cartilla liberada; todo en original y cinco copias por ambos lados?
Yo:

me falta una copia, en la ventanilla decía sólo cuatro copias…
Ministerio público:
Huy, va a estar difícil así, es que yo me quedo una copia. Mire, venga para acá: piénselo, tanta pérdida de tiempo por dos espejitos, más fácil vaya a la Doctores y cómprelos por allá, salen baratos y con suerte son los suyos. Hasta del mismo color. Ahora que si quiere continuar le disculpo esas copias por cien pesitos, nomás para que no diga que la justicia no los apoya

Yo:
Buenas tardes, ¿podría informarme cuánto cuestan los espejos laterales de la MIAUTOTE de Peugeot?
Vendedor:
Ah, con todo gusto, permítame un segundo. Cada espejo le cuesta dos mil ochocientos pesos más el costo de instalación, que ahora, como una oferta y seguridad a nuestros clientes cuesta sólo 700 pesos por cada espejo ¿No se dañó ningún componente interno verdad?
Yo:
No sé
Vendedor:
Tráigalo, por la revisión sólo le vamos a cobrar mil quinientos pesos. Todos los precios proporcionados son sin impuestos. En caso de querer los espejos hay que pedirlos con anticipación pues no los tenemos en el país.
Yo:
Es mucho dinero…
Vendedor:
No se preocupe, le podemos dar hasta seis meses de crédito a una tasa bajísima de interés. Y recuerde: Peugeot siempre preocupado por sus clientes maneja un precio accesible en sus autopartes y servicios, cumpliendo así todas sus garantías. Como siempre el cliente para nosotros es primordial.

Yo escondido dentro de mi departamento, molesto, con los ojos abiertos pero en la oscuridad más profunda, con un cigarrillo en la mano; pensando mal.

Policía:
Ya supe que le robaste los espejos al pendejo ese, ¿eh?
Ladrón:
No, si yo no fui
Policía:
Tienes que entrarle hijín, acá nada pasa sin permiso
Ladrón:
Cámara, no fui yo pero de todos modos ahí ten
Policía:
No, estás bien pendejo, mínimo el doble. Hay que darle al ministerio público para que espante a los denunciantes, al jefe de sector y al jefe del jefe. Piensa cabrón… ¿Quieres seguir trabajando o no?
Ladrón:
Bueno, ahí está. Pero la cosa está difícil, ya no sale como antes, pagan las piezas bien baratas
Policía:
¿Quién te crees? Las agencias piden mucho, todos van a buscar lo más barato, salen porque salen. Echa el dinero y sáquese de aquí, no me colmes la paciencia

Yo:
Defraudado. Encabronado. Egocéntrico.



Simplemente: Marváz

mayo 12, 2009

La influenza


Más allá de cada opinión de porqué hemos llegado a este punto, habría que plantear las alternativas para un nuevo México, sí. La actual situación no ha demostrado otra cosa que nuestra incapacidad de comunicación, de análisis, de la buena convivencia. Así como la discriminación contra mexicanos se ha dado en otros países, el cerco socio-cultural que nosotros mismos imponemos a nuestros compatriotas, da por resultado un pisoteo sistemático a nuestras raíces; lo de automóviles con placas del Distrito Federal apedreados en provincia no es más que la punta del iceberg.

Los medios masivos de comunicación, bajo la diestra batuta del estado gubernamental, magnificaron el problema hasta la paranoia. Desgraciadamente el pueblo perdió toda capacidad de análisis, incluso prefiere comer viendo tv que charlando con la familia. Nadie se preguntó nada. Fue más cómodo hacerse de la versión del Apocalipsis traído por un virus, cuya propagación fue ridícula tomando en cuenta el número de mexicanos que viven en la zona metropolitana, ¿porqué los medios de información no hablaron de las muertes diarias por cáncer de seno o de pulmón? Obvio, no había que distraer la atención, ¿para qué? Sin duda pronto lo sabremos, lo del préstamo de la OMS sólo es una pequeña muestra.

¿Qué hacer a partir de aquí?, ¿quién lo va a hacer?, ¿dónde se va a hacer?

La fuerza es la educación, la de verdad, no esa que se da en canales estatales vendados y amordazados, no la de exposiciones y libros de la misma gente que detenta el poder. Pensaría yo que la educación real es la que se da de mano en mano, con la fuerza de la palabra en barrios marginales, con la imagen vuelta queja no llanto.

La fuerza radicará en nosotros: los pensantes, los inconformes, los eternos buscadores ¿Cómo hacer para hacer?

Yo tengo varias ideas... ¿y tú?

Una buena alianza puede cambiarnos el horizonte, llenémonos las manos y los pulmones de nacionalismo.

Eric Marváz
Colectivo Morvoz

...

Related Posts with Thumbnails

Desde acá